Perdones

El proceso de aprobación del perdón I-601 es uno un tanto subjetivo. La solicitud del perdón está basada en demostrar el daño inmenso que recibiría el familiar inmediato (cónyuges, padres) que sea ciudadano o residente legal permanente si al inmigrante se le denegara la entrada o fuera deportado de los Estados Unidos o si la familia entera tuviera que regresar al país de origen para poder estar juntos. El término “daño inmenso” no está definido por las leyes de inmigración. Por lo tanto, los oficiales de inmigración que examinan el caso tienen muchísima discreción para aprobar o denegar la solicitud del perdón.

El hecho de que el término “daño inmenso” no esté claramente definido, significa que la aprobación del perdón depende principalmente de la fuerza de las pruebas que se presenten. Los oficiales de inmigración analizan las pruebas presentadas para determinar si estas son suficientes para demostrar la necesidad de que se apruebe el perdón.

La razón más frecuente por la cual el departamento de inmigración deniega las solicitudes de perdón I-601 es porque no se presentan suficientes pruebas que demuestren el “daño inmenso” que sufriría el familiar inmediato si no se le permitiera al inmigrante permanecer en los Estados Unidos. En algunos casos, las pruebas presentadas no son suficientes para convencer al oficial de inmigración que las examina de que habría un daño inmenso, esto es más probable que pase cuando el familiar inmediato es del mismo país que el inmigrante, habla el idioma y tiene familiares en el país de origen. En caso de que el perdón sea denegado existe la opción de presentar una petición de reconsideración o presentar una nueva solicitud de perdón con pruebas adicionales que demuestren el daño inmenso que sufrirían familiares inmediatos.